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cuaderno de bitacora, diario de emociones...

miércoles, 2 de febrero de 2011

En algun momento de 1994......MI CAJA


Tengo una caja, ni muy grande ni muy pequeña. Es morada y tiene una luna rodeada d estrellas en un lado; en otro, hay un sol con colores vivos y expresión sonriente. En la tercera cara, una llave grande y recia como esas que se utilizaban antes para abrir grandes puertas. En el cuarto y ultimo lado un ojo de color marrón vigila. Tiene una expresión sincera, pro también alerta. A veces parece contento, a veces parece triste. En la tapa, hay un vela, se enciende y se apaga…
            En esa caja guardo mis sentimientos. Se llena y se vacía sin mi permiso. A ella van a para todos mis pensamientos tanto conscientes como inconscientes. Me gusta ser su dueña, aunque no sea yo quien controle su forma de fluir.
            Cierto día se lleno de amor. Alguien fue depositando en ella ilusiones. Así día a día se llenaba más y más. Y cada día transcurría para ella sin percibir que lo que la inundaba era tan efímero como el aire. Y un buen día la vaciaron de golpe…con la ráfaga de aire que azota una bandera de la forma más violenta posible para luego dejar la calma absoluta. Y así sucedió con ella…. Los cantos habían cedido, la tapa había moldeado su forma para dar cabida a tanto y al vaciarla de golpe aparecía vieja y estropeada.
            Vacío entro en ella y Soledad le acompañó. De esta manera, mi caja se fue apagando como las hojas  en otoño que se marchitan y secan con el frio. Así, que tras mucho pensar, llego a una conclusión, necesitaba dejarse llenar de nuevo….pero se protegería de las ráfagas de viento… De esta manera, volvió a llenarse poquito a poquito, sin prisa pero sin pausa, y cada día, al anochecer, contaba las sensaciones que Doña Vida le regalaba y las disfrutaba al máximo, pensando que quizás al día siguiente ya no vendría una ráfaga que azotara sus cantos.
            Pasaron dos lunas y las ilusiones volvieron a habitar en la caja, reanimando sus colores y alegrando sus expresiones.
            La caja nunca se dejaría maltratar por el azote del intemperie…dejaría pasar los rayos de sol que calentaran su fondo y se arrimaría a los arboles buscando cobijo.

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